Para ir más allá de la “forma humana” y alcanzar el estado del Hombre Universal, es necesario identificarse con la “chispa divina” que habita el interior de cada ser individual. Esta identificación está representada por el centro de la cruz, el punto de pasaje desde la cruz horizontal a su eje vertical, la quintaesencia donde se resuelven todos los contrarios:

El vacío que aquí se experimenta es el desapego completo con respecto a todas las cosas manifestadas, transitorias y contingentes, el punto de salida de la manifestación cíclica, de la alternancia de la vida y de la muerte.

http://www.erraticario.com/historia/la-cruz-esa-gran-desconocida/

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