Cuando dos personas participan de un acto sexual consentido, funden todos sus cuerpos, físico, etérico, emocional, mental, astral….durante el acto sexual esa fusión de los campos energéticos se producen, aunque ambas no esten ligadas por el amor.
En realidad, la enseñanza esotérica es que, dirante la cópula uno abre el alma a su pareja: la parte más elevada de sí mismo, la parte más vinculada con Dios. De ahí el riesgo de daño psíquico, a menos que cada uno mantenga una actitud de afecto y de interés por el bienestar del otro. Si uno de los dos tiene una actitud negativa, hostil o indiferente o si desea aprovecharse de su pareja, se produce una herida en el plano energético.
Robin Norwood, de su libro ” Por qué esto, por qué a mí, por qué ahora?”

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