Como un estruendo tibetano
de arcaicos cuernos que evocan
la guerra por la conciencia.
 
Te fundes de nuevo
a lo inmanifiesto,
al darte cuenta que
en un principio,
no había 
pensamiento.
 
Sólo somos
movimientos
en el agua…
 
Misterio de existir.
 
J.F
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