No se trata de cambiar a las personas en control,
o que “el bien” supere “el mal”
o incluso cambiar la sociedad:
no se trata de eso en absoluto.

Se trata de
transformación individual y crecimiento espiritual,
de la infancia, a la adolescencia.

Se trata del libre albedrío y del poder de elección.

Se trata de asumir la responsabilidad
por nuestro propio destino espiritual,
antes de que alguien lo haga por nosotros,
por poder consensual.

Se trata de retomar nuestro poder
y elegir conscientemente la realidad
en la que queremos existir.

A %d blogueros les gusta esto: