Bajaste al infierno, subiste al cielo… ¿Dónde estamos?… pregunta sin sentido, ya no tienes lugar. Somos como fantasmas que deambulan, vagabundos y a veces fugaces, evanescentes, imágenes reales. El sentido se lo da cada uno. En nosotros hay oscuridad, algunos la controlan, otros son controlados y otros la utilizan.

Y con la muerte de la separación, YO era todo lo que había.

No hay a donde ir. No más preguntas, como el pez, sólo debes nadar, tu origen es la prisión de la soledad, mediste Su Vanidad y comprendiste que la Soledad no tiene solución; tu misión, ser libre, volverte lo que eres, conciencia y absoluto, unidad, realidad suprema, mentira suprema.

La mayor de las libertades es la ausencia de vanidad, finalmente fué la comprensión la que te otorgo la libertad… es la Razón Primordial que utiliza la imaginación para iluminar su camino infinito e indecible… cambio, transformación, eficiencia ante lo inaudito, ante el vacío… que lo permite todo… la fuerza, la voluntad, solo es trágica cuando fracasa.

J.F. 2003. De mi libro Abismos. Después del fin (pag 157)

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