Te voy a contar algo del pueblo donde comencé mi trabajo espiritual hace muchas vidas y el rol del maestro Chaman en ellas. El maestro Chaman en las comunidades Inuit era considerado el personaje que arreglaba o permitía una armonía entre el mundo natural y el espiritual. Era el que daba un orden social al ser humano en las heladas estepas. Y eso era lógico, pues era el que podía acceder a realidades paralelas y aconsejar al pueblo a tomar las decisiones más sabias.

Todo ello era posible pues en el mundo de los ancestros (en general de todo el mundo) todas las actividades estaban entrelazadas entre si, con un profundo sentir del mundo mágico en la vida cotidiana. Por ello los Chamanes, son llamados «Angakut», que significa el que consigue mediar con fuerzas espirituales para que propicien el éxito en la caza o recuperen la armonía con el mundo natural y espiritual.

Por eso la característica principal de los Chamanes Inuit era el de comunicarse con la naturaleza y con el mundo sobrenatural, de forma que a través de signos, meditaciones y señales ellos traían las respuestas de la mamita Tierra.

Los Angakut más sabios y especiales podían viajar libremente en el mundo «no visto» o sobrenatural, y, a menudo, regresaban con canciones nuevas, rituales o ceremonias para mostrarlas al resto.

Ellos utilizaban también los amuletos, que la mayor parte del mundo no comprende. Pero que si te adentras un poco dentro de la tradición ancestral, verás que no son sino llaves otorgadas en los viajes internos por la mamita Tierra para darles más poder ; a menudo consistían en partes de animal o pedazos de creaciones terrenales. Por eso, los chamanes llevaban el amuleto o el bolso de medicina como un collar o bien cosido en algún sitio sobre la parka o casaca. Por ejemplo en la tradición ancestral Inca se utilizan las piedras o Khuyas para tal efecto.

Por eso los Angakut tenían experiencias con espíritus a los que sólo ellos podían ver y, a veces, estos espíritus bondadosos, que viven en otro mundo y que son llamados «Mishtapeuat», o lo que conocemos como Naguales o Aumakuas o Chash’kas en otras culturas los ayudaban a comunicarse con el mundo sobrenatural.

El “veedor de realidades” trataba los síntomas físicos, psicológicos y espirituales de sus pacientes, ya que con sus cualidades especiales podía adivinar la causa de la falta de salud o la poca suerte en la caza. Según el sistema de creencias Inuit, cuando las ofensas de las personas desequilibraban el Universo, el chamán podía volar al mundo de los espíritus y servir de mediador con ellos, con el fin de restablecer la armonía. En realidad lo que hacía , era realizar actos de perdón y bendición en realidades paralelasen trabajos coordinados con sus Mishtapeuat o Naguales..

Para lograr la información de ellos, la adivinación era una de las vías utilizadas, en ella participaban solamente los miembros de la comunidad aborigen. Otro método empleado, era el estado de trance o meditativo, mediante el cual se podía conseguir información. Y no podemos olvidar los sueños, que dentro de todas las tradiciones ancestrales es una fuente vital de información sobre el futuro.

Los más ancianos de Angakut eran los encargados de las ceremonias, que generalmente eran cíclicas. Existían cuatro fiestas al año: la fiesta de las Preguntas ( Petugtaq), la de los Difuntos (MeFF’aq), la de la Vejiga (Nakaduq) y la de la Invitación (Kelek-lka’aF).

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