El deseo, raíz del sufrimiento, es solo la expresión de algo más profundo: el ansia que surge de la aversión a la abstinencia de algunas drogas que produce el cerebro como resultado de la tiranía que ejerce el sistema limbico sobre él.

Por eso, mucha gente se arroja en manos de las drogas, del juego, del sexo, de las compras compulsivas, del riesgo, del dinero, del éxito… incluso de la erótica del poder… Por eso, si no se entra en la raíz del problema, la sumisión al sistema limbico, es muy difícil erradicar el sufrimiento de una vez por todas.

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