La gran mayoría de los seres humanos en la tierra sigue viviendo en un sueño profundo y en total abandono del hecho de que son seres inmortales, multidimensionales y creadores soberanos (maestros) de su realidad. 

No se dan cuenta de que forman a su destino a través de sus pensamientos, emociones y, sobre todo, a través de sus infinitos patrones básicos de miedo disfrazado y creencias, que en realidad nunca cuestionan o desafían.

Esta “energía oscura” oculta que acarrean todos los seres humanos encarnados, muy en lo profundo de su cuerpo físico, crea su personalidad, o más bien su yo, y su entorno. 

Es la fuerza impulsora clandestina que se alimenta de una manera eficaz e insidiosa sus eternas reacciones de auto-preservación, con las cuales pierden todo su tiempo lineal en la tierra.

Los seres humanos creen que deben actuar o responder en todo momento a supuestos peligros a nivel individual o colectivo, con el fin de sobrevivir.

En caso de que verdaderamente se den cuenta de que son almas inmortales en un cuerpo físico, deben tener en cuenta de manera profunda existencial del hecho de que no tienen que hacer nada para sobrevivir, sino que sólo deben disolver y transmutar sus alucinantes temores, y la abundancia cósmica automáticamente estará a su disposición.

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