Existe una graduación infinita de realidades coexistentes, simultáneas, sobre las cuales nos abre el sueño una ventana natural. Este universo es una graduación de planos de conciencia que se escalonan sin interrupción de la materia al Espíritu puro y todo se sitúa en el seno de estos planos: nuestra vida, nuestro sueño y nuestra “muerte”… Vida, muerte, sueño no son sino diferentes posiciones de la conciencia en el seno de esta misma graduación… Cobrar conciencia de estos diversos grados de realidad es, pues, nuestra tarea fundamental, y cuando hayamos realizado íntegramente esta labor, desaparecerán las artificiales líneas de demarcación que separaban nuestros diversos modos de vida y pasaremos sin interrupción o sin lagunas de conciencia, de la vida al sueño y a la muerte, o, más exactamente, ya no habrá ni muerte ni sueño como nosotros lo entendemos, sino diversas maneras de percibir continuamente la Realidad total y, acaso, por último, una conciencia integral que todo lo percibirá simultáneamente

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