El que esta arriba y reparte sus bienes a los pobres, queda fuera de la humanidad por la altura de su virtud, y cuanto mas haga para el otro, olvindandose de si mismo y sacrificandose a si mismo, tanto mas se aleja interiormente de lo humano.

La palabra “humano”, de tan bello sonido, no significa en ultimo termino nada hermoso, nada virtuoso, nada inteligente, sino baja medida media. Este es el paso que Zatathustra no pudo hacer, el paso hacia el “hombre mas feo”, hacia el verdadero hombre que somos.

El miedo que tenemos de realizarnos es prueba de la gran fuerza atractiva, de la seduccion de lo inferior. Pero me pregunto a veces buscando sentido a tan ridiculo espectaculo, ¿que es la luz sino da sombra?, que es la altura si le falta profundidad? que es lo bueno si no se lo opone lo malo? Que es el amor sino hay otro para recibirlo?

Lo que digo aqui no vale para el hombre joven (esto es justamente lo que no sabe), sino para el hombre maduro, en el cual la experiencia de la vida hace posible una conciencia mas amplia. No se posee el presente de antemano, sino que se crece lentamente en él, pues sin el pasado no hay presente. El hombre joven no tiene todavia pasado y por eso tampoco tiene presente. Por eso no crea todavia cultura, sino solamente existencia. La superioridad y la tarea de la edad madura que ha pasado el punto mas alto de la vida, es la de producir cultura… y amor claro.

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