Estas últimas casi tres semanas, que no he escrito una sola línea en el blog, han sido de práctica intensa y mejor aprendizaje del uso de la energía de mi esencia para auto-sanar, desprogramar y limpiar cosas a niveles cada vez más profundos, que ni siquiera era consciente que tenia programadas en mi psique. El solo hecho de intentar mantener la consciencia de tu ser activa y “presente” todo el día en uno mismo, es ya un esfuerzo de auto-observación y de auto-disciplina, pues cada vez que notas que algún “Yo” de la personalidad artificial ha vuelto a coger las riendas de la mente hay que volver a “apartarlo”, con la voluntad de darle de nuevo el control al “yo observador” y, si es posible, al propio ser/esencia/mónada.

Lo que si que veo de forma práctica en mi mismo, cada vez más claramente, es que el potencial de nuestra “chispa divina” para hacer todo tipo de trabajo terapéutico de sanación es enorme (mi mente racional y “técnica” a veces pone en duda los resultados que siento en mi, propio del llamado arquetipo científico del que hablamos también en la conferencia, muy fuerte en mi programación y en mi configuración mental). Estos días solo he estado buscando aquellos bloqueos que me impedían dar otro “salto” evolutivo, por llamarlo de alguna forma, aquello que obstaculizaba mi propio crecimiento a un escalón superior del que me encuentro actualmente, y, básicamente casi todo lo que han salido son aquellos bloqueos que llamamos “memorias kármicas”, que suelen ser miedos, experiencias negativas, y patrones limitantes que provienen de otras encarnaciones. El cómo conectar con la energía de vuestra mónada o esencia lo tenéis más o menos resumido en este otro artículo sobre “Curación y transmutación con la energía de la esencia” donde ya vimos como, accediendo a través de la línea del Hara, hacia un punto que situamos por detrás del ombligo, abrimos una puerta de acceso “dimensional” al ser de cada uno, que mora en su propia dimensión y localización fuera de nuestra dimensión física, pero que “atraemos” hacia la misma para desprogramar, eliminar y transmutar todo clase de programación, miedos, patrones, etc., etc. de las diferentes esferas mentales.

Regrabar las runas del patrón conductual

La verdad es que este trabajo es bastante sutil, primero uno debe identificar aquello a ser sanado, para encontrar las creencias limitadoras y los patrones de comportamiento a quitar, y luego, dependiendo de su complejidad, y una vez localizada la esfera o esferas donde están, mover la energía de la esencia hacia esa zona para eliminarlos. También hemos hecho pruebas con éxito para regrabar las runas del patrón conductual que todos traemos por defecto al nacer (y las que se van grabando a lo largo de nuestra vida), especialmente la que os contaba en el anterior artículo sobre el faltante emocional por la concepción sin “consciencia” con la que todos, o la mayoría, hemos nacido, así, la misma energía de la esencia, borra la runa mental correspondiente a la “falta de conciencia” y “falta de amor” y la graba con la energía de “amor cuántico de la Fuente”.

Esto tiene el efecto de reducir la necesidad de buscar ese faltante emocional y amor “fuera”, en los demás, ya que tienes grabado en ti el “amor eterno” que la Fuente tiene por todo lo creado, al reducir esa necesidad emocional de los demás hacia uno mismo, se reduce la necesidad de “protagonismo egoico”, es decir, de querer ser “querido” y sostenido, admirado o simplemente de que los demás llenen el vacío que antes teníamos, y, al reducir la necesidad del programa ego de buscar “cosas fuera”, este pierde más poder (se calma ligeramente) y es más sencillo trabajar con la esencia al mando de la personalidad artificial.

Reducir la energía del miedo

Otra de las cosas con las que he experimentado es con la reducción de la energía del miedo que sostiene al programa ego. La cuestión es que, me daba cuenta, especialmente por la noche, que en mi mente empezaban a circular pensamientos asociados a las cosas del día, los problemas o situaciones vividas, pero tratándolas desde el punto de vista más negativo posible, sin saber muy bien porqué, revivía todo eso desde el ángulo más “drástico” y “dramático”. Parando esa retahíla de pensamientos, me situaba de nuevo en el “yo observador” (que evidentemente había perdido el control para que lo anterior pudiera haber sucedido) y buscaba la causa de tales pensamientos de bajo nivel y vibración. Básicamente, lo que encontraba, eran las conexiones que iban hacia el programa ego para su sustento y alimentación, pues como ya comentábamos también en la conferencia de la psique del ser humano, el ego se nutre de todo aquello asociado al miedo, de ahí que, al bajar la guardia, genera siempre que puede cualquier forma mental que le dé el sustento necesario para seguir funcionando.

Lo que he hecho, y en este caso no ha sido solo cuestión de observarme y parar ese tipo de cháchara mental cuando me he descubierto en ello, es una desprogramación de nuevo de varios componentes y patrones que producían literalmente este tipo de comportamiento. Tuve que trabajar con la ayuda de aquellos que llamamos “guías”, porque yo solo no era capaz de extraer estos componentes de mi psique, pero si que lo pudieron hacer por mi hace un par de noches, cuando en una meditación, pedí ayuda y nos pusimos a desprogramar este tema. Lo que “note” salir de mi, podría asimilarse a unos “tubos” energéticos con “chips informáticos” en su interior (mi representación y decodificación visual con visión interna) de programas generadores de “miedo mental”. Me queda la duda si seré capaz o si se podrá cambiar literalmente la forma de alimentar al programa ego, revirtiendo su polaridad para que, puesto que este programa no se puede eliminar, al menos se le pueda alimentar con energía “positiva”, lo cual significaría que, si el entramado psíquico y energético que nutre a la consciencia artificial, pudiera revertirse de polaridad de alguna forma, serían las energías positivas las que harían funcionar la personalidad que ahora escribe esto, y que está en control bajo el programa ego. No tengo respuesta para esto, es una cosa que tengo anotada para investigar y probar en mi, veré si con mis compañeros podemos hacerlo también, y a ver que pasa.

En todo caso, ha sido la necesidad de mi ser o mónada de no quedarse “estancada” en el vehículo que usa (yo, como ser humano) la que me está llevando a tratar de seguir avanzando hacia niveles de crecimiento personal cada vez más allá de donde me encuentro ahora. La voz interior que me incita a limpiar y sanar aquello que impide una mejor conexión, una expansión del potencial que todos poseemos, una sanación de todo lo que bloquea el poder servir mejor a los demás y hacer mi trabajo, etc., etc. Estos días seguiré con lo mismo, pues así siento que debo hacerlo. De hecho, me percibo casi como un Lego al que están desmontando para eliminar las piezas que sobran y dejar solo aquello que realmente interesa, el corazón puro, la cabeza limpia y desprogramada, y la conexión con mi esencia, con mi SER y con el resto de la Creación funcionando al mejor nivel posible.

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SER HUMANO

Que difícil a veces es ser humano,
olvidar quien eres, de donde vienes,
olvidar porque viniste, para qué lo hiciste,
pensar que te abandonaron, que estás solo,
no recordar que elegiste venir,
y pensar que te castigaron,
creer que estás separado de todos,
y no saber que eso es imposible.

Que difícil a veces es ser humano,
no ver que en ti mora la eternidad,
y pensar que todo se va a terminar.
Vivir bajo una careta que cambia constantemente,
no saber reconocer la verdadera cara de la Fuente,
no ver la luz que hay en ti,
y no saber verla en los demás.

Que difícil es ser humano, a veces
aunque vayas recordando quien eres,
y tengas atisbos de esa libertad,
aunque vayas recordando para que viniste,
y vayas descubriendo que tu lo elegiste,
aunque vayas recordando que el amor que sentías por Gea
te hacía volver contra viento y marea,
aunque vayas recordando que no estás separado de nada,
por mucho que tus caretas y fachadas estuvieran programadas,

Que difícil es ser humano, aunque cada vez menos,
porque ahora voy recordando quien soy
y que la luz eterna mora en mí,
porque ahora sé que para lo que vine
y el amor que siento me mueve adonde voy,
porque ahora sé que no existe mayor gloria
que servir como vehículo a aquel que me creó
porque siento la belleza de mi planeta
y lo siento como nunca en mi interior.

Porque ahora siento que vale la pena ser humano
y dejar de ser un experimento,
porque ahora sé que el final está cerca
y sabré quien soy, sabré porque vine, y sabré que no estoy separado del Creador.
Sabré que nunca lo estuve, sabré que todos somos hermanos,
sabré que todos estamos metidos en la misma búsqueda,
y sabré, sobre todo, que todos somos luz,
que somos aire, fuego, agua, que somos tierra, que somos felicidad,
que somos alegría y que somos paz.

Que fácil es ser humano, ahora que sé todo eso,
ahora que veo la luz en los demás, porque ya la vi en mi mismo
que fácil es ser humano, ahora que siento el poder de mi voluntad,
que es la voluntad de la Fuente, que me impulsa siempre a volar.

Que fácil es ser humano, cuando sé que nada puede detenerme,
cuando sé que todo es una experiencia,
cuando sé que nunca estuve solo
cuando sé que jamás lo podré estar
que fácil es ser humano, y como ansío disfrutar de ello hasta el final

David Topí

Curación y transmutación con la esencia

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Ahora que hemos visto los diferentes niveles de actuación en los que podemos y tenemos que trabajar para llegar a “sacar” a la dimensión áurica y física la energía de nuestra esencia, podemos quizás entender mejor el potencial y poder que esta tiene para hacer todo el trabajo de sanación y desprogramación de cualquier parte del vehículo evolutivo que usa, ya que, como podéis suponer, no solo se puede usar la esencia en las esferas mentales, sino que, correctamente aplicada, se puede usar para armonizar y sanar cualquier disfunción energética en el sistema que usamos como vehículo para esta encarnación.

Dice B. A. Brenan que es evidente, dada la importancia de la estrella del núcleo, como ella denomina a la mónada o ser que somos por la forma que tiene visto con percepción extrasensorial, que todas las terapias deberían incluir un cierto trabajo para elevar la esencia interna a todos los niveles que hay sobre ella. Todas las partes del nivel del hara, del campo aural y del cuerpo físico con las que se haya trabajado en el transcurso de una sanación o terapia energética deberían irrigarse con la esencia interna antes de concluir el proceso curativo. Completamente de acuerdo, visto lo que llevamos visto hasta ahora, porque el hecho que existan partes del cuerpo físico, del campo aural o del nivel del hara que se hayan distorsionado, bloqueado o desarmonizado, provocan que la esencia interna se vea más imposibilitada de aparecer en todo su esplendor, al nivel de poder llegar a gestionar todo el vehículo al que se enlaza y conecta para cada experiencia física.

Por eso, para hacer este trabajo de “liberación” del acceso al ser, en cada uno de los estratos que os conté en el artículo anterior, se ha de determinar la condición y estado energético de los niveles físico, aural y del hara, pues la esencia propiamente dicha no presenta jamás ningún problema. Así, cuando podemos, empezamos en una sesión terapeutica a trabajar por la parte emocional y mental de la persona, luego nos metemos a nivel más físico y de matriz etérea, y luego pasamos a la línea del hara. Finalizado todo esto, el terapeuta descubre, y luego eleva, la esencia del paciente a cada uno de los niveles que están sobre ella. Primero, se eleva la esencia al nivel del hara, a continuación al aural, y finalmente se lleva al cuerpo físico. Nosotros, si hacemos el papel de terapeuta, o si nos lo hacemos a nosotros mismos, podemos dilatar la energía que percibimos para que la esencia individual llene primero, con la intención simplemente, el nivel del hara, luego trabaje por ejemplo en la personalidad a nivel emocional y mental y luego por ejemplo también se puede dirigir a cada célula del cuerpo físico.

Abriendo un canal al ser

Para aquellos que queréis hacer esto por vuestra cuenta, probad este ejercicio que propone B. A. Brenan en sus explicaciones e investigaciones terapéuticas con la energía del ser. Basta con dedicar un rato diario a mover la conciencia hacia el punto del cuerpo, por debajo del ombligo, donde podemos sentir con más fuerza la energía de nuestra mónada. Normalmente lo más sencillo es sintonizar primero con el nivel del hara, moviendo vuestra conciencia hacia esa linea energética que “protege” la entrada a la dimensión del ser. Desde dentro de la linea del hara, se entra a un nivel más profundo, en el puro espacio de la “Creación”, y desde ahí, aparece vuestro ser o mónada, que da la impresión de “venir” hacia “arriba” como si lo estuviéramos atrayendo desde su punto de reposo hacia la dimensión mas física por encima del ombligo. Reposad ahí vuestra concentración y focalización, y tratad de sentir el calor, luz o energía que percibáis en ese punto.

Recordad que el ser NO HACE, solo ES, y por eso la sensación de que se ha conectado correctamente con la partícula divina que somos, es decir, que nuestra conciencia se ha dejado imbuir por nuestra esencia, es que no se tiene la necesidad de hacer, decir o saber nada. Todo es reposo en una especie de estado de paz profunda, de forma que, si realmente se produce esa conexión, se nos tienen que ir todas la necesidades (temporalmente, claro), de tener, hacer, querer, decir, saber, mostrar, actuar, etc., etc., etc.Aquí solo hay que estar, y nada más.

Y es que nuestra mónada es nuestra fuente divina. Al abrir esta especie de pasillo interno a nuestro ser nos conectamos automáticamente a la fuente externa de amor cuántico y energía que nos rodea, y que es todo lo que “hay” en la Creación.

A partir de aquí, cuando la esencia asciende desde su dimensión particular, aporta un gran placer, paz, alegría, etc. Y cuando la esencia interna emerge en la dimensión del hara de camino hacia nuestro mundo físico, asciende hacia el centro de los tres puntos situados a lo largo de la línea del hara que comentábamos en al artículo anterior (por encima de la cabeza, en el timo, y en el tantien inferior). Si los tres puntos están alineados, habremos alineado nuestra intención con lo mejor que hay en nosotros, y nos habremos sincronizado con la intención de nuestro plan evolutivo, de nuestro Yo Superior, de nuestro SER con mayúsculas,  o como llamemos a aquello de donde provenimos o hemos sido creados.

La esencia en los niveles superiores

Si vamos un paso más adelante, cuando la esencia asciende al nivel aural, accede al centro de los chakras y se extiende para impregnar todo el campo áurico, lo que entonces nos permite empezar a expresar nuestra esencia con nuestra personalidad. Este es un paso que no tiene que venir acompañado de la desconexión de la esfera mental preconsciente, son cosas separadas aunque puedan ir juntas, el proceso de crecimiento interno y el de desprogramación. La esencia que somos puede tomar el mando de la personalidad poco a poco aun sin desconectarnos de la malla de control, o puede hacer primero todo el trabajo de desprogramación y limpieza de las esferas mentales y luego tratar de tomar el mando del programa ego, algo que tampoco es fácil. En todo caso, esto es un proceso de crecimiento y arduo trabajo personal, no lo puede hacer nadie por nosotros, ni en una ni en mil sesiones de terapia energética.

Finalmente, cuando la esencia interna asciende al nivel físico, también tiene el poder de acceder al núcleo de cada célula, al ADN. Una experiencia con mis compañeras nos mostró como hacer esto. En este caso, yo estaba en camilla y se dirigió la energía de mi esencia hacia el nivel de mi ADN, intencionando que esta energía se superpusiera en cada unas de mis células a las hebras de ADN existente. Simplemente la sensación fue notar como esa energía entraba en ellas, creaba una especie de hebra virtual energética, y se fundía con la existente, evidentemente a nivel energético, no físico.

Hay que darse cuenta que, llegados a este punto de tantos meses de trabajo personal, de luchas diarias por eliminar miedos, transmutar esa “sombra”, sacar bloqueos de todos los niveles, desprogramar las esferas mentales, reducir el miedo, eliminar el deseo de querer cosas, unificar los yos, reducir el poder del ego, etc., etc., no son más que pasos para que la esencia tome control del vehículo físico que usa y lo mantenga controlado.

Si todo este trabajo se hace, y luego se deja de trabajar conscientemente con nuestro ser, todo esto puede llegar a revertirse. Una dura lección aprendida, ver aparecer nuevos “yos” cuando los habías unificado (el programa ego no se puede desmontar y una de sus funciones es siempre generar más sub-personalidades para adaptarse al mundo), ver parte de la programación recrearse de nuevo por que el mismo sistema de control tiene métodos para evitar que nadie se le escape, y ver como nuevos miedos o bloqueos emocionales vuelven aparecer si uno no mantiene constante la alerta, la auto observación y el trabajo interior diario. Cosa que, como ya he dicho, nadie puede hacer por nosotros, ni en una, ni en mil sesiones de terapia.

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Imagen: “Hágase la Luz” – B.A.Brenan

Habíamos dicho, en el último artículo que, a través de la conexión con nuestro ser o esencia teníamos acceso a esa posibilidad de cambio de linea temporal. También habíamos hablado en la conferencia y en los artículos anteriores a la última actualización recibida sobre el cambio evolutivo, que no habríamos podido hacer ningún tipo de trabajo sobre las esferas mentales sin haber llegado a conectar conscientemente primero con la esencia, ser, partícula divina o mónada de cada uno, que no es otra cosa que aquello que somos en realidad. Así que, como todo converge para seguir aprendiendo como conectar, potenciar y sintonizar con nuestro ser, vamos a dedicar este artículo a entender más al respecto.

Desde el punto de vista del terapeuta, de la persona que está facilitando esta “liberación” de la pura energía del ser que somos, podemos hablar de trabajar a varios niveles hasta poder llegar a abrir el canal por el cual se manifiesta, y se hace consciente, a esta misma esencia para la personalidad artificial. Vamos a ver que niveles hay que “perforar” (simbólica pero a veces literalmente) para hacer este trabajo.

Diferentes estratos energéticos

Entre los compañeros que estamos haciendo este proceso, solemos usar la terminología de la terapeuta Bárbara Ann Brenan para referirnos a los diferentes niveles dimensionales y energéticos que componen el ser humano, así que esos son los nombres que os daré en este artículo para vuestra referencia.

Así, primeramente, tenemos todos los componentes, capas y cuerpos energéticos que podíamos englobar dentro de la dimensión áurica, extracorporal, y que es de sobras conocido por todos y del que abunda mucha información en la red, libros y demás. Luego tenemos la parte física y orgánica del ser humano y su correspondiente matriz etérea asociada, que no es otra cosa que el calco energético de cada hueso, tejido, órgano o musculo, que sirve de molde y película protectora para cada uno de esos componentes físicos. La matriz etérea es intracorporal y es uno de los puntos que puede dar más trabajo, pues es por ella por donde corren todos los cables, hilos energéticos, implantes, y otros bloqueos que nos hemos encontrado en el proceso de “acceso” a la esencia.

Así, tras haber trabajado a nivel áurico (limpieza emocional profunda principalmente) y físico, empezamos luego a entrar en lo que B.A. Brenan denomina la dimensión del Hara, que luego explicamos, y, por último, entramos en la dimensión de la esencia, núcleo, ser, chispa divina, partícula primordial, etc., etc.. Cuatro estratos o niveles de actuación por los cuales hemos de pasar para hacer todo este proceso de desprogramación, ya que, para hacer el trabajo de las esferas mentales, para reducir y unificar todos los Yos, para trabajar con la esfera de conciencia, la energía del ser tiene que ser traída desde su ubicación espacio-temporal, en su dimensión particular, hacia la parte física y áurica del cuerpo, así que, por decirlo de alguna forma, hemos de “sacarla” un par de niveles (simbólico) hacia arriba para poder trabajar con ella.

La línea o dimensión del Hara

LINEA HARAEn su libro “Hágase la Luz”, explica B.A. Brenan que la dimensión del Hara se percibe como una línea que une un punto por encima de la cabeza, más o menos a un metro de distancia, con el timo, con el tantien inferior y con el núcleo del planeta. Y es entrando a través de esta línea que podemos acceder luego a la esencia o ser que somos.

La esencia o ser

Para explicar el trabajo con la energía del ser, voy a usar las palabras de B.A en “Hágase la Luz” que está perfectamente explicado:

“Bajo la dimensión del Hara existe la dimensión de vuestro núcleo más profundo. El núcleo es el eterno«Yo soy lo que es, fue y será». Aquí está el origen de vuestra fuerza creativa. Vuestro núcleo es la fuente interna de lo divino. A través de la percepción extrasensorial, se parece a una estrella, una estrella-núcleo. Esta luz es una firma de la esencia eterna de cada persona. Existe fuera del tiempo, el espacio, la encarnación física e incluso el concepto del alma. Parece ser la fuente de la propia vida. Es el Dios único e individual dentro de cada uno de nosotros. Es la fuente de la que mana toda la encarnación, y no obstante permanece en paz y serenidad absolutas. Allí donde emerge la luz del núcleo, aporta curación. Allí donde está bloqueada, se declara la enfermedad.”

Usando la percepción extrasensorial, pude localizar la estrella del núcleo dentro del cuerpo. Está literalmente en el centro del cuerpo. Me doy cuenta de que la esencia del núcleo está en todas partes, pero la concentración en esta situación central en el cuerpo ayuda a establecer contacto con ella. La estrella del núcleo se encuentra de 2,5 a 4 cm por encima del ombligo, en el eje central del cuerpo. Parece una luz brillante de muchos colores. Esta luz puede extenderse infinitamente.  Conlleva una sensación muy familiar de ser libre. Es el ser que usted ha sido a lo largo de toda su vida. Es el ser que usted fue antes de esta vida concreta. Es el ser que usted seguirá siendo después de esta vida. Es el usted que existe más allá del tiempo y el espacio. Esta esencia de ser es distinta para cada persona. Es su esencia única. Es lo divino individualizado que hay dentro de usted.
Lo que puede llevar a confusión acerca de la esencia interna es que también existe en el principio  unitario divino. Es decir, es al mismo tiempo el creador individualizado que tenemos dentro y el Creador universal. A veces, esta paradoja nos resulta difícil de entender. ¿Cómo puedo ser yo y Dios al mismo tiempo? Dios es un concepto muy vasto. Dios escapa a la comprensión humana. ¿Cómo puedo llamarme Dios cuando sé que Dios es mucho más que yo? La única manera de responder esta pregunta pasa por la experiencia de la estrella del núcleo. Llevando la conciencia a la estrella del núcleo, sintiéndola y descubriendo luego que esta esencia es lo mismo que el ser, podremos resolver esta paradoja humana. En cuanto pueda experimentar su esencia interna, será capaz de encontrarla en todas partes. La encontrará en todos los lugares de su cuerpo. La hallará por todo su campo aural. La descubrirá en todos los rincones de su nivel del hara. La encontrará en todos los aspectos de su vida. La hallará extendida hacia los límites más lejanos del universo. La encontrará en todas partes donde la busque.
Su esencia interna se expresa en todas partes hasta cierto punto. Los lugares en su intención, sus campos de energía vital, en su cuerpo físico y en su vida donde se expresa más plenamente son los ámbitos en los que usted está sano y es feliz. Los lugares donde se expresa menos son los ámbitos en los que usted es menos feliz, está incómodo o tiene problemas. Es así de sencillo. Así pues, hemos vuelto al principio de este libro, donde se describe la enfermedad como una señal de que nos hemos desconectado de algún modo específico de nuestra esencia interna. Nos hemos desconectado de nuestra divinidad interna. Hemos olvidado quiénes somos. Por medio de la clarividencia, lo podemos «ver» como una desconexión del núcleo.

Pasos en la “perforación” y “liberación” energética

Así, teniendo más o menos claro los diferentes niveles en los que tenemos que trabajar, si lo viéramos de forma lineal, y por estratos, el terapeuta que está trabajando con la persona en camilla sigue los siguientes pasos para poder llegar al ser de la persona:

1) Empezando por las capas emocionales y mentales, se limpian todo lo posible para permitir el acceso a los siguientes niveles. Difícilmente sin pasar por aquí se puede llegar más lejos. Esto puede resultar un trabajo enorme, si hay muchos miedos y emociones negativas muy estancadas o muy sencillo si la persona ya viene con un trabajo personal realizado de antemano en este aspecto.

2) Eliminación de todos los bloqueos, implantes y obstáculos en la matriz etérea que impiden el acceso a la dimensión o línea del Hara. Aquí normalmente el trabajo es puro bisturí etéreo, por decirlo de alguna forma, para sacar todo aquello que llevamos implantados los seres humanos por “diseño”. Digamos que es como abrir un coche y empezar a trastear en el motor o quitar las piezas que nos han tuneado, o abrir un ordenador y empezar a sacar componentes que sobran y no deberían estar ahí.

3) Remover todo aquello que bloquea la línea del Hara propiamente dicha. De nuevo, aquí suele haber diferentes tipos de bloqueos que salen fácilmente con una sesión de operación y cirugía etérica.

4) “Entrar” literalmente en la línea del Hara y “atraer” y “subir” la esencia hacia el exterior. Si se han completado los pasos anteriores, aquí no hay ningún bloqueo ni problema ni obstáculo.

Seguiremos hablando de este tema en próximos artículos, al menos, quería explicar un poco que significa esto de trabajar con la energía del ser y “dónde” hay que ir a buscar esa energía, esa esencia, para ello. Nosotros seguimos con nuestras investigaciones para ver hasta dónde podemos llegar en este proceso, pues cada sesión que hacemos nos sorprende un poco más por el potencial y alcance que tiene.

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Las unidades de carbono tenemos un sistema automático de funcionamiento regido por el centro motor e instintivo, por el cual no hace falta que nosotros seamos conscientes para que su funcionamiento sea correcto. Estos sistemas automatizados se manejan por “patrones básicos” o programas preestablecidos que vienen cargados de fábrica en nuestro ADN. Hoy veremos algunos de esos programas básicos para intentar comprender parte del funcionamiento de nuestra máquina humana.
Nuestro sistema tiene funciones básicas que son autónomas a nuestra voluntad, y que efectúan su trabajo sin nuestra intervención, como son las funciones metabólicas de nuestro cuerpo y de conducta de nuestra mente. Estas funciones están regidas por patrones metabólicos y conductuales específicos que trabajan con programas básicos pero complejos. Comenzaremos viendo y analizando estos programas o patrones diseñados por la creación. Veamos primeramente el patrón metabólico, que es una central de control del ser humano de sus funciones químicas principales. El patrón metabólico se encuentra dentro de las esferas mentales tratadas en el artículo “Espacio de transición dimensional”, donde dije:

La mente se conforma por la unión de ocho Quantas, que a su vez se unen con retenes energéticos (como la unión de los átomos en las moléculas) formando un Quanta cúbico de seis caras o lados (planos dimensionales) uno por cada esfera mental (1ª-preconciente, 2ª-subconciente, 3ª-conciente, 4ª-conciente-continuo, 5ª-supraconciente y 6ª-subliminal). Los Quantas cúbicos a su vez se unen en grupos de siete para conformar la forma heptocúbica de la burbuja mental (ver imagen), un Quanta cúbico por cada nota de la octava. La unión o enlace de varias formas heptocúbicas da origen a la mente o esferas mentales, éstas son insertadas en las unidades de carbono al nacer y sin ellas no seríamos seres pensantes, pues la consciencia artificial no tendría forma de existir. Estas esferas se interconectan con nuestro encéfalo, con un vórtice (arco de círculo) hacia afuera. Las mentes, por lo tanto, son formas heptocúbicas plasmáticas agrupadas entre sí, que tienen en su parte externa una estructura físico plasmática, y en cuyo interior se alojan las analfas pensantes (partículas de energía subcuántica). En el trabajo energético y metabólico de las neuronas del cerebro, se liberan partículas de energía subcuántica llamadas “alfas”, que rápidamente se convierten en “analfas”, que funcionan como materia prima virgen para que la primera fase del proceso mental se lleve a cabo por interacción de los sentidos con la realidad…

El patrón metabólico es una placa energética que se encuentra ubicada en los Quantas cúbicos y es una rejilla que cubre seis de los siete cubos del Quanta heptocúbico. En cada uno de estos cubos, celdas o receptáculos energéticos, se encuentran grabados los patrones de los seis principales elementos químicos del cuerpo, el Calcio (Ca), el Cloro (Cl), el Carbono (C), el Sodio (Na), el Potasio (K) y el Nitrógeno (N). Estos patrones tienen registradas las características físicas y químicas de los átomos de estos elementos, como la estructura atómica de los mismos, las valencias, las posibles combinaciones, los estados sub-atómicos como peso, número de electrones, protones y neutrones, etc. Cuando uno de estos seis elementos entra al cuerpo sea por la forma que sea, automáticamente es comparado con su patrón específico e identificado como elemento patrón base metabólico, poniendo en marcha una serie de procesos químicos y energéticos descritos en su momento. En el séptimo cubo del Quanta, el cubo central, se encuentran los patrones de todos los demás elementos químicos del cuerpo, que de una u otra manera, se combinan con los elementos del patrón base. De esta forma se automatiza la química de nuestro cuerpo para su correcto funcionamiento. Cualquier proceso químico (alquímico) de nuestro organismo de tan solo una hora (60 minutos) de duración, como puede ser la ingesta de un vaso de refresco, un medicamento, alimentos, etc. hace que pasen por nuestro cuerpo no menos de diez octavas cortas rápidas sin que hayamos intervenido ni lo percibamos en lo más mínimo, y los elementos de los patrones metabólicos Calcio, Cloro, Carbono, Sodio, Potasio y Nitrógeno, se combinan con otros elementos y reaccionan con el Oxigeno interactuando entre sí, más de cien mil veces.

Ahora veamos el patrón conductual, que es un poco más complicado que el anterior, porque se trata de aprender y grabar conductas que serán utilizadas luego de forma automática para nuestras funciones más comunes, como lavarnos los dientes, utilizar los utensilios para alimentarnos, manejar un vehículo, etc. y de grabar paradigmas y arquetipos que de una u otra manera nos condicionarán en nuestras decisiones. Todo lo que hacemos queda registrado, nada se pierde, y aunque no recordemos cada detalle de nuestra existencia, estos se registran y graban de forma automática mediante el patrón conductual.
El patrón conductual es una placa energética que está ubicada en la superficie de las esferas mentales y está formada por tres capas o niveles, estos son: el nivel externo o de registro, el nivel medio o de interpretación y el nivel inferior o de conexión. Veamos ahora en detalle cada uno de estos niveles. El nivel externo es aquel que registra la información en bruto, las señales recibidas de los estímulos externos de los sentidos. El nivel medio o de interpretación es aquel que se ocupa de asociar y decodificar la información recibida por el primer nivel, y el nivel inferior o de conexión es el encargado de conectar los canales  aferentes (anatomía biológica o energética que transmite un impulso desde una parte del organismo a otra del mismo organismo) o eferentes (anatomía biológica o energética que trasmite impulsos hacia afuera desde una parte del organismo a otras que se consideran periféricas con respecto de ella) con la memoria celular, registro hormonal, central de archivos volitivos (arquetipos que manejan la voluntad) y memorias védicas (librerías de horizonte) del sujeto.
La parte superior del patrón base está compuesta por una rejilla cuadriculada que contiene 64 casillas que se denominan RUNAS (no tienen nada que ver con las runas conocidas) estas runas están dispuestas en un entramado de 8×8, como un tablero de ajedrez, donde se van grabando y descargando información cada 7 años. Estas grabaciones se hacen de 7 en 7 casillas, rellenando la plantilla hasta la sexta línea y dejando la octava columna libre para resúmenes de la información grabada. Cada 7 años se descarga en la librería de horizonte o memorias védicas ese resumen liberando nuevamente las casillas para recibir nueva información. En la parte inferior del entramado vemos dos líneas de casillas que están en blanco, que no tienen ninguna grabación, y son utilizadas para hacer grabaciones de la expansión de la consciencia, algunos quizás ya tengan alguna grabación en esos sectores reservados. Esta placa energética o patrón de conducta puede venir “limpia” o con grabaciones de existencias anteriores o posteriores que utilizamos de forma instintiva. Este patrón conductual se fue formando desde los inicios de la creación del Ser y cuando nos desconectamos de nuestro cuerpo físico, el alma se lleva el patrón de conducta consigo intacto, tal cual fue grabado. Igualmente en la gestación del cuerpo físico, estos patrones de conducta comienzan a grabar a través de los patrones de conducta de la madre, experiencias subjetivas positivas o negativas que formaran la base conductual al momento de nacer. Estas grabaciones pre-parto son las que marcarán la posterior base conductual del individuo, su genética psíquica natural o personalidad raíz de la consciencia artificial.
La forma de grabar las runas se basa en un proceso de imágenes o símbolos simples asociados a los paradigmas y arquetipos implantados o construidos por nosotros. Cada símbolo representa una asociación de ideas y conceptos que generan un estímulo emocional específico, que combinados dan forma a la idea o reflejo mental de un suceso (x) experimentado en algún momento de nuestra existencia. Por ejemplo, si en nuestra niñez tuvimos una experiencia traumática relacionada con un animal, el suceso grabará en la runa la imagen que asociamos con ese animal, que no siempre tiene que ver con el animal en sí, sino con lo que este representa, por ejemplo, la violencia o agresividad suscitada, siendo diferentes estas imágenes para cada individuo. Estas imágenes no son específicamente detalladas al contenido o acontecimiento del suceso, sino que representan la forma energética del suceso, así que la violencia o agresividad ocasionada por el animal que perturbó emocionalmente al sujeto en su niñez, puede ser simplemente un símbolo geométrico combinado, que reacciona a una palabra o un numero, pues las grabaciones en las runas se realizan sobre una matriz 3×3 de 2 dimensiones que es la matriz que utiliza el estado de consciencia del ADN para su trabajo. Estos símbolos grabados en las runas son los que utiliza el programa Monarca, MK-Ultra para programar a sus inconscientes agentes y activar o desactivar esa programación.
Este tema tiene mucho más resto, pero hasta aquí es suficiente para comprender la automatización se ciertos proceso que el hombre lleva a cabo de forma completamente inconsciente gracias a los patrones básicos que lo forman. Si comprendemos que parte de nosotros actúa y es una maquina con una programación preestablecida que funciona de forma automática, tomaremos mayor consciencia de nosotros mismos como sujetos, y podremos descubrir al fantasma dentro de la máquina que maneja nuestras vidas.
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Si miramos el microscopio electrónico, estamos mirando nuestro microcosmos, ahí vemos como las partículas cuánticas se manifiestan, en una sinfonía y orquestación inteligente a velocidades muy superiores a la de la luz visible, si volteamos al cielo, veremos al macrocosmos inmutable. Cada uno habita una realidad que se encuentra mas allá de todo cambio, en lo más profundo de nosotros sin que lo sepan, nuestros sentidos externos tridimensionales o físicos.

Existe un núcleo del ser, un campo energético de inmortalidad que crea el yo como esencia, y también se manifiesta como el cuerpo físico. Este núcleo es el ser que es el ser esencial o semilla primigenia, que está contenida en un átomo que yo llamo simiente. Somos semillas de eternidad esencial en este escenario de eternidad cuántica.

Así el cuerpo carece de edad y la mente de tiempo, somos inmortales y atemporales. Una vez que nos identifiquemos con esa realidad eterna y congruente, con la vision cuántica del omniverso, entraremos en los nuevos paradigmas de la conciencia cuántica, ésta se expandirá, exponencial y dimensionalmente y así estaremos modificando conscientemente el programa interno, sustentado en nuestro sistema operativo propio. Por ello ¡gracias señor Morféo por ayudarnos en ésta expansión!

Es maravillosos tener consciencia de que nosotros nos estamos creando a si mismos a cada nanoinstante, en una inmensa capacidad y creatividad. El cuerpo humano y todo el cosmos entero, es creado y recreado cada nanoinstante, el cuerpo es un organismo fluyente y potencializado por miles de millones de años de experiencia inteligente, ésta inteligencia esta dedicada a supervisar a cada instante, el cambio constante, que tiene lugar en cada uno de nosotros mismos.

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Una de las mentiras mejor orquestadas son nuestras propias mentiras, aquellas que de repetirlas una y otra vez las creemos, aquellas que inventa y diseña el programa ego, aquellas que mantienen a salvo la personalidad virtual que no es otra cosa que el personaje que representamos en esta obra. Esto no podría suceder sin la astuta complicidad del alma.

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A través de muchas vidas he errado en el Samsara buscando, pero no encontrando al constructor de la casa. Sufrimiento total es este volver y volver a nacer. ¡Oh, constructor de la casa! Ahora te he percibido. No volverás a construir esta casa. Todas las vigas han sido quebradas. Se ha aniquilado el soporte central. Mi mente ha alcanzado lo incondicionado. Habiéndolo alcanzado, representa el fin del apego. Budha

Runas, Registros Akáshicos y Memorias Ancestrales

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