La lástima de uno mismo es la raíz del sufrimiento

El sufrimiento tiene sus raíces en la auto-lástima, y para comprender el sufrimiento primero, es necesario intervenir drásticamente en ese sentimiento de lástima por uno mismo. No sé si han observado por sí mismos como surge el sufrimiento, por ejemplo, cuando dicen: “Me siento solo”. En el momento en que surge esa lástima de uno mismo, está abonando el terreno en donde el sufrimiento arelará. Por más que justifique su propia pena, la racionalice, la maquille, la disimule con ideas, seguirá estando ahí, enconada y profunda en nosotros. De modo que el hombre que quiere comprender el sufrimiento, debe empezar por liberarse de ese cruel egoísmo, de esa trivialidad egocéntrica que es la auto-lástima. Puede que sienta lástima de sí mismo debido a una enfermedad, porque ha perdido a alguien que ha muerto, porque no puede realizarse y se siente frustrado, embotado; pero sea cual sea la causa, el egoísmo es la causa del sufrimiento. Si uno está libre de su propia lástima, puede mirar al sufrimiento sin adorarlo, sin escapar de él, sin darle un significado sublime o espiritual, como cuando nos dicen que para encontrar a Dios debemos sufrir, lo cual es una insensatez. – Obras completas, tomo XIV

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