La naturaleza misma de la inteligencia es sensibilidad y la sensibilidad es amor.

Sin inteligencia, no puede haber compasión. La compasión no consiste en actos de caridad o reformas sociales; está libre del sentimiento, del romanticismo y de la emoción del entusiasmo. Es tan fuerte como la muerte; es como una gran roca inamovible en medio de la confusión, de la desdicha y de la ansiedad.

Sin compasión no puede existir ninguna nueva cultura o sociedad. La compasión y la inteligencia van juntas, son inseparables. La compasión actúa a través de la inteligencia, nunca puede actuar a través del intelecto. La compasión es la esencia de la totalidad de la vida.

Si usted esta atento, la misma sensibilidad de lo que esta ocurriendo en cada momento “le dira” lo que tiene que hacer, no es necesario pensar.

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