La verdadera libertad es la libertad del espíritu atrapado en una realidad que no le pertenece, pero esta prisión no es lo que se cree, pues es una prisión construida para algo que no es de este mundo, porque el espíritu no puede ser prisionero de algo a lo que no pertenece, por eso hábilmente los que manejan la realidad utilizaron también una prisión fuera de esta materia, la prisión de nuestras mentes hipnotizadas por los cantos de sirena del sistema cabalista que hoy rige esta sociedad. Un mundo sin gobernantes, sin leyes, sin estados, sin organismos, sin burocracia es el mundo donde el espíritu se mueve, pues se rige por la ley natural de la consideración externa hacia el prójimo, el respeto y el Amor, únicas normas necesarias para el Ser, pues es su propia naturaleza la que se manifiesta, y ese mundo de anarquía del Ser, sí es posible si nos decidimos a construirlo.

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