Intelectualmente estamos asfixiados, nunca pensamos por nosotros mismos, de forma original, repetimos, acumulamos conocimiento de los libros, repetimos constantemente frases de la Gita, del Corán, del último escritor, de esto o aquello. De modo que intelectualmente estamos frustrados, asfixiados, dominados, moldeados, no hay descanso intelectual. Ni emocional, emocional en el sentido de no sentimentalismo… Así que lo único que nos queda es el sexo. Estamos intelectualmente reprimidos, emocionalmente, no hay salida, no hay sensibilidad. Y, como es natural, lo único que nos queda es el sexo. En la oficina, en nuestra vida cotidiana nos ofenden; la fealdad de la vida moderna donde somos una pieza de la enorme máquina social, mírense a sí mismos, por favor. Su esposa, esposo y el sexo, el sexo ha adquirido una tremenda importancia y, por tanto, a partir de esa exageración el sexo se convierte en un problema

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