… Desde la infancia, nos educan a tener problemas. Cuando nos mandan a la escuela tenemos que aprender a escribir, a leer, etc., y escribir se convierte en un problema para el niño. Por favor, presten atención a esto. Las matemáticas, la historia, la química se convierten en un problema. Así es como educamos a los niños desde la infancia, a vivir con problemas: el problema de Dios y docenas de cosas más. De modo que nuestros cerebros están condicionados, entrenados, educados a vivir con problemas. Así lo hacemos desde niños. ¿Qué sucede cuando se educa a un cerebro a tener problemas? Nunca puede solucionarlos, sólo puede generar más problemas. Un cerebro entrenado a tener problemas y a vivir con ellos, a solucionarlos, al tratar de solucionarlos, crea más problemas. Desde la infancia nos han entrenado, nos han educado a vivir con problemas, por tanto, como nos centramos en los problemas, nunca solucionamos ninguno de ellos. Sólo un cerebro libre no está condicionado a solucionar problemas. Una de nuestras cargas es que tenemos problemas constantemente, y en consecuencia, nuestro cerebro nunca está quieto, nunca está libre para observar, para mirar. Así, preguntamos, ¿es posible no tener ni un sólo problema sino afrontar los problemas? Para comprender y resolver totalmente los problemas, el cerebro debe ser libre. – La bendición está donde usted se encuentra

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