Los humanos deben lograr la liberación de la rueda del samsara (rueda de la vida) que cuenta con 108 existencias. Si en ese periodo no logra eliminar el ego animal, ingresamos forzosamente por mecánica ley natural a la muerte segura, descendiendo a los círculos infernales donde se desintegra el ego lentamente y donde el tiempo y el sufrimiento son interminables. La imagen es la Rueda de la Vida tibetana que representa el Samsara.

En el centro, hay un gallo cazando a un cerdo que caza a su vez a una serpiente que trata de cazar al gallo, es decir, el deseo, el odio y la ignorancia. Alrededor de ellos hay personas ascendiendo el semicírculo blanco de la vida, junto a otras que descienden el semicírculo negro de la muerte.

La mayor parte de la Rueda está dedicada a la representación de seis reinos: el reino de los dioses, el reino de los titanes, el reino de los humanos, el reino de los animales, el reino de las almas en pena y el reino de los demonios, cada reino presidido por su propio boddhisattva.

La parte más exterior del círculo la componen los doce pasos del origen dependiente.

La Rueda al completo está sujetada por Yama, el Señor de la Muerte.

El Dharma es lo que nos libera giro incesante del Samsara.

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