Lo propio de un pensamiento propio, particular, que al menos se acerque a la verdad, es que no puede expresarse publicamente (ni entre grupos mayoritarios ni minoritarios) sin que uno sea catalogado de enfermo, psicopata o loco. Tanto le cueste a la gente pensar por fuera de la programacion que por pereza o miedo se mueven en manada como defensa aunque los lobos se los coman igual.

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