Tomate 2 minutos al despertarte para conectarte con tu respiración.

Inhalando y exhalando en 3 tiempos por nuestras fosas nasales, llevando todo el aire y nuestra atención al abdomen. La práctica de la respiración consciente aquieta nuestros pensamientos, disminuye la ansiedad y el estrés y nos predispone mejor para empezar el día con otra energía.

* Agradecer mentalmente todo lo que tenemos y visualizar el día que queremos tener. La gratitud nos conecta con una mejor frecuencia vibratoria, ya que lleva nuestra atención a lo que tenemos y no a lo que nos falta.

* Pide protección para ti mismo y para los tuyos con el corazón aunque no tengas muy en claro en que creer, nunca está de más, después de todo el mundo está completamente loco y no viene mal estar del lado de los buenos.

* De a poco… Tomate como hábito quedarte unos minutitos en la cama después de las respiraciones. Esta práctica es gratificante y hay que disfrutarla. Repítela durante el día si notas que te invade alguna emoción desagradable.

* Ármate tus propios lugares de conexión. Las aromas, la música, nos predisponen desde los sentidos a conectar con nosotras mismos. Armar un lugar de relajación en casa para estar unos minutos por día ayuda a silenciar nuestros pensamientos, y hace que, con la práctica, nuestra mente se acostumbre a esta modalidad. Con el correr de los días conseguirás cada vez mayor rapidez conseguir quietud a través de diferentes estímulos.

* Cuidado con los pensamientos. Tener nuestra mente ocupada con pensamientos que van del pasado al futuro sin control, genera turbulencia y dispara emociones relacionadas con esas escenas imaginadas, generando un gran desgaste energético. Por eso es importante estar atento a lo que pensás: cuando empezamos la auto-observación nos corregimos, llevándonos al presente, consiguiendo orden mental y armonía. Hay días que terminamos agotados y contracturados de tanto pensar.

* Es importante estar atento a las conversaciones internas y externas.

Hablar de temas desagradables constantemente, criticar, contar problemas, relatar un hecho desagradable reiteradas veces, enfocarnos en los temas negativos, hace que nuestra energía disminuya. Y esto es así tanto en conversaciones con terceros como en nuestros diálogos mentales. No te hagas eso.

* Corrigete y córrete cuando detectamos que entramos en esos circuitos de comunicación negativa.

* Conectate con tus propios estados internos. A lo largo de la jornada pregúntate cómo te sentís: si estás angustiado/a, si tenes miedo o ansiedad, qué tipo de pensamientos te atraviesan, cómo está tu cuerpo, si estás sintiendo una preocupación por algo real o estás imaginando situaciones. Si no te sentís bien, hace unas respiraciones para soltar y relajarte.

* Decí NO. Al tener que tomar una decisión, trata de ver si tu registro interno coincide con lo que piensa; es decir, si están en sintonía lo que sentís con lo que vas a hacer. Muchas veces pensamos que debemos hacer tal cosa, sentimos que no tenemos ganas y lo terminamos haciendo a costa nuestra, generándonos tensión y disconformidad.

Esta incongruencia entre el pensar, sentir y hacer genera conflicto y se traduce en pérdida de energía. Si nuestro pensar, nuestro sentir y nuestro cuerpo están de acuerdo, ¡ADELANTE!

* Trasforma la rutina en rituales. Desayuna lentamente, aprovecha el tiempo de viaje en subte o auto para escuchar música meditativa y relajante, camina mirando la naturaleza o repitiendo afirmaciones, imagina en los tiempos de espera sueños que me gustaría concretar…

* Piensa lo mejor. Nuestro pensamiento anticipa en forma negativa, llenándonos de miedo, ansiedad y tensión. Antes de emprender una acción, piensa que el resultado va a ser bueno para predisponerte bien energéticamente.

* Trasforma la queja inactiva en acción pro activa. ¿Qué podes hacer hoy, por pequeño que sea, para empezar a cambiar aquello que no te gusta, tanto en lo personal como en lo social? Hoy podes poner el primer ladrillo y algún día verás terminado el edificio. Poner energía creativa a favor de los cambios que queremos libera de carga emocional y nos motiva a seguir.

* Sé consciente de la energía. Saber que nuestro cuerpo físico, mental y emocional es energía que interactúa todo el tiempo, nos permite darnos cuenta del poder de nuestras palabras y de nuestros pensamientos. Utiliza esta energía para trasformar tu presente, recordando que lo que damos es lo que recibimos. Una sonrisa, una mirada amorosa, un gracias, un perdón, un buen gesto: lindas palabras contribuyen a mejorar tu energía y la del ambiente.

Cuando se nos presenten “personajes” que nos conectan con emociones disfuncionales, mira por encima del hecho concreto y pregúntate qué te está mostrando. ¿Qué veo en mí que me molesta? ¿Qué puedo aprender de esto?

El notar el cambio en cómo nos sentimos con estos ajustes pequeños, nos va a dar impulso para estar atentos y salir de las discusiones, de las críticas y de los espacios negativos con facilidad. Con la práctica, “soltar” se hace un acto simple.

* Silénciate antes de dormir: a la noche, antes de dormir, enfócate en lindos pensamientos. Recoda lo que quieres, lo que te gusta, agradece por todo y nuevamente, repetí ciclos respiratorios para renovar la energía y obtener un buen descanso.

Tene presente que cada segundo tomamos decisiones y que estas pueden estar a favor o en contra de nuestros deseos. Escucharte te ayuda a decidir y a lograr que los resultados te beneficien. Recorda que siempre “somos creadores de realidades” y que el amor todo lo puede…

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