Cien veces al día burlamos nuestros propios defectos censurándolos en los demás.

La sabiduría está en irse acostumbrando a no entender nada de lo que pasa y admitir sencillamente que no tiene explicación.

El mundo es igual a la suma de conocimientos que tenemos sobre él.

Estamos solos en nuestras mentes con la atmósfera de un mundo sobrenatural y su horror. Somos al mismo tiempo sus creadores y lo que ha creado: cosas siniestras que no tienen nada que ver con el resto de la creación.

Si desapareciéramos mañana, ningún organismo de este planeta nos echaría de menos. Nada en la naturaleza nos necesita.

La humanidad siempre tendrá sus razones para reprimirse, engañarse y ser irreal.

“Gente normal”, una confederación de seres honorables que mantienen de común acuerdo la conspiración en marcha.

No pensamos ni por un segundo que ser humano puede significar algo muy extraño y horrible, algo completamente siniestro.

Sistemática propaganda y sus órdenes contrarias a la ética.

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