Cuando algo llama mucho la atención es porque no se conoce a profundidad.

Así que el ego nace de una repetición tipo maquinal, que no tiene detenimiento para que le de claridad a su existencia y que se acompañe de conocimiento completo, profundo.

Si fuera bien conocido y luego reconocido no habría tanto flujo de atención sobre el tema.

Digo muchas veces que lo conocido no puede conectarse con lo desconocido.

El ego es lo conocido, pero mal conocido. No es bien conocido porque no se le ve nacer después de la sensación o la experiencia de los ojos, oídos, piel…

El ego vino y fue hecho por la costumbre de almacenar los datos no importantes del pasado para usarlos en varias formas: 1- como guía de interpretación. 2- Como autoimagen que gobierna emociones y sentimiento 3- Como elección y elector de qué se tiene que hacer y qué no.

Si ve bien, notará que las tres propuestas perpetúan los hechos sufridos o disfrustados, impidiendo que nuevas experiencias sean vistas por el ser en sus originales propuestas.

Nosotros no escribimos con el ser, tampoco leemos con el ser. Inducir, deducir, juzgar, apreciar despreciar, no son funciones del ser. Luego son del ego.

De ahí que uno dice: El ego no modifica al ego, puede adquirir y sumar información, produciendo, si trata de reformarse con las nuevas informaciones, peores consecuencias que si se quedara en la situación anterior.

Hay ego conformes? El ego es inconformismo, fundamentalmente.

Oh!, pero se dijo que si el ego fue apreciado es un ego positivo. Ningún ego es positivo o provechoso, porque el mismo ocupa el lugar que podría tener una nueva manifestación del ser.

Por cierto el ser no permanece siempre en la manifestación, solo entra por momentos, para en el siguiente disolverse en la totalidad de la existencia.
El ego nace con nosotros cuando venimos al mundo. Cuando somos niños, a través del cariño, del amor, del cuidado, sentimos que somos buenos, valiosos, que tenemos alguna importancia. Nace un ego, un “centro”. Pero este centro es un centro reflejado. No es nuestro verdadero ser. No sabemos quiénes somos, simplemente sabemos lo que los otros piensan de nosotros. Y este es el ego: un reflejo de la opinión de los demás.

Si cuando somos niños nadie piensa que somos útiles, nadie nos aprecia, nadie nos sonríe, entonces también nace un ego. Un ego enfermo, triste, rechazado, como una herida, sintiéndose inferior, sin valor.

Esto también es el ego. Esto también es un reflejo.
Primero es la madre la que crea nuestro mundo. Después otros se le suman a la madre y así ira creciendo el mundo del niño.

Y cuanto más crecemos, más complejo se vuelve el ego, porque las opiniones de muchos más son reflejadas.

El ego es un fenómeno acumulativo; es el subproducto de vivir con otros.

Y como lo real, sólo puede lleg ar a conocerse a través de lo falso, el ego es una necesidad. Uno tiene que pas ar a través de él y trascenderlo p ar a vislumbr ar lo que realmente somos.

Lo real puede ser conocido solo a través de lo ilusorio. No puedes conocer la verdad directamente. Primero tienen que conocer lo que no es verdadero. Primero tienen que encontr ar lo que es falso. Y es a través de ese encuentro cuando se vuelven capaces de conocer la verdad. Si conocemos lo falso como falso, la verdad despert ar á en nosotros.

El ego es una necesidad social. Y todo el mundo refleja. Iremos a la escuela y el maestro reflej ar á quiénes somos. Seremos amigos de nuestros compañeros y ellos también nos reflej ar an quienes somos.

A la sociedad no le interesa que lleguemos a conocernos a nosotros mismos.

La sociedad crea un ego, porque el ego puede ser controlado y manipulado. Nadie ha escuchado jamás que la sociedad pueda control ar al SER: eso no es posible.

Luego poco a poco nos convencemos de que ese ego que la sociedad nos da, es lo que somos.

El ego siempre es sacudido; siempre está en busca de alimento, que alguien lo aprecie, que le den atención. Si nos quieren, estamos felices, si nos desprecian creemos que no valemos nada.

Obtenemos la idea de quienes somos por los demás. No es una experiencia directa.

Vivimos con ese centro falso sin saber que llevamos nuestro verdadero SER dentro nuestro.

Intenten comprender esto tan profundamente como puedan, porque el ego debe ser controlado.

De lo contrario, nunca seremos capaces de alcanz ar el SER. Porque nos hemos vuelto adictos a ese centro falso y no podemos salir de él, nos hemos convertido en prisioneros.

Al desech ar al ego podemos sentir que perderemos todos los límites y nos sentiremos aturdidos, aterrorizados, estremecidos, como si hubiera ocurrido un terremoto..

Pero si tenemos valor y no retrocedemos, si no volvemos a caer en el ego y continuamos y seguimos más allá de él, hay un centro escondido dentro de ti, que has llevado por tantas vidas.

Es tu alma, el SER!!!

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