Saben, realmente no tenemos amor, darse cuenta de ello es terrible. Realmente, no tenemos amor; tenemos sentimientos, tenemos emociones, sensualidad, sexualidad; tenemos recuerdos de eso que pensamos es amor. Pero la cruda realidad es que no tenemos amor. Porque el amor significa ausencia de violencia, miedo, competición, ambición. Si tuvieran amor, nunca dirían: “Esta es mi familia.” Puede que tengan una familia y que le den lo mejor que tengan pero no es “su familia”, lo cual se opone al mundo. Si uno ama, si hay amor, hay paz. Si amaran, no solo educarían a sus hijos a que tuvieran una formación para un trabajo o se ocuparan de sus pequeños asuntos, educarían a sus hijos a no ser nacionalistas. No habría divisiones religiosas si amaran. Pero estas cosas existen, no como teoría sino como una cruda realidad, en este mundo tan feo, y eso nos muestra que no tienen amor. Incluso el amor de una madre por su hijo no es amor. Si las madres de verdad amaran a sus hijos, piensan que el mundo sería como es? Se asegurarían de que tuvieran la comida adecuada, la educación correcta, que fueran sensibles, de que apreciaran la belleza, de que no fueran ambiciosos, envidiosos o codiciosos. Así pues, la madre, por mucho que piense que ama a su hijo, no ama a su hijo. De modo que no tenemos ese amor. – Krishnamurti, Las Obras Completas, Tomo XV Varanasi 5ª Charla Pública, 28 de noviembre 1964

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