Mucho mas preocupado por el problema de parecer que el de Ser, disuelto en las circunstancias, siempre ausente de si mismo (o bien cayendo en sus horas de descanso en una suficiencia somnolienta) el hombre contemporáneo ya no siente en el la pulsación de la vida interior.

Necesita, en el mejor de los casos, hacer ejercicios, esfuerzos, practicar la observación interna para alcanzar los primeros descubrimientos.

Todo nuestro mundo moderno ha sido diseñado para que nos ignoremos interiormente.

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