Percibir, observar completamente los celos y liberarse de los mismos, no es un asunto de tiempo sino de atención completa, de un darse cuenta crítico, de observación instantáneamente, sin elegir ninguna de las cosas que surgen. Entonces hay libertad, no en un futuro sino ahora, de esto que llamamos “celos”. Lo mismo se aplica a la violencia, al enojo o a cualquier otro hábito, ya sea fumar, beber o el hábito sexual. Si observa con atención, con toda su mente y corazón, si está inteligentemente atento a todo su contenido, entonces hay libertad. En ese estado de atención, en ese momento, cualquier cosa que surge, el enojo, los celos, la violencia, la crueldad, las dudas del doble sentido, la enemistad, todas estas cosas pueden observarse instantáneamente, completamente. De ser así hay libertad, y lo observado desaparece. Así pues, no es posible limpiar el pasado a través del tiempo; el tiempo no es el camino a la libertad

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