En julio, tuve la oportunidad de participar como voluntario en el retiro de verano de Plum Village. La mayoría de las tardes, de 20 a 21:30 nos reuníamos en grupo (se mantenía el mismo cada una de las semanas) y compartíamos sobre el camino. Un día un chico hizo una pregunta sobre el camino, sobre cómo era posible encontrar felicidad yendo más allá del movimiento entre los polos euforia – tristeza; sobre cómo una felicidad no afectada por el movimiento podía considerarse felicidad en sí. La respuesta, para muchos caminantes, sería sencilla y simple, sin embargo, en el momento de comunicarla al otro, para que, de algún modo, pueda acercarse a una experiencia que siente la vida desde otro ángulo, no es generalmente tarea fácil.

Ese día, uno de los monjes que participaba en el grupo respondió a la pregunta de este chico con este bello poema de Rilke. Y fue una respuesta certera 🙂 Se hizo entender. Espero que sea así también para ti.

Traiga beneficio inmenso a todos los seres!

Te pido que tengas paciencia con todo aquello no resuelto en tu corazón y que intentes amar las preguntas mismas como si fueran habitaciones cerradas con llave o libros escrquestion keyitos en un idioma en extremo extranjero. No busques las respuestas, que no te pueden ser dadas ahora, porque no serías capaz de vivirlas. Y la cuestión es vivirlo todo. Vive las preguntas ahora. Quizá entonces, algún día en un futuro lejano, podrás, de forma gradual, sin tan siquiera darte cuenta de ello, vivir tu camino adentrándote en la respuesta”.

Reiner Maria Rilke, 1903; en Cartas a un joven poeta.

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