Nos creamos y educamos en una sociedad donde se no programa para crecer, estudiar y competir por lo que creemos son los valores  fundamentales de la vida.   Pase muchos años en ese devenir y en algún momento creí haber llegado la perfección dentro de ese sistema. Tenía una casa perfecta, una mujer perfecta y unas hijas perfectos. El punto es que a pesar de toda esa perfección no era feliz, había algo dentro de mí que me indicaba en forma muy vaga (como una sensación en el estomago) que algo no estaba bien en ese esquema. Era tan perfecto que meditaba a las horas perfectas, en un sitio perfecto blanco e  inmaculadamente limpio y meditaba el tiempo perfecto. Todo era perfecto. Mi mente era perfectamente cuadrada, y yo creía que  era perfectamente espiritual.   Tenía el Maestro perfecto y la técnica para llegar al Samadhi perfecta. Viajaba a la India para ver ese gurú perfecto que me iba a llevar a la Iluminación Perfecta.   De pronto un día me di cuenta que ese supermaestro también iba al baño, era  un ser humano como yo. Que era tan perfecto que tenía un perfecto Corazón de Piedra. Y me di cuenta que lo que buscaba tan afanosamente y tan lejos, lo había tenido en mis bolsillos todo el tiempo. Pero el proceso no es nada fácil. Tuve que buscar referentes..y mi referente fue mi Corazón.   Ya en el Corazón, Lobo Blanco me comenzó  a enseñar que en la sencillez está en la vida. Que uno puede meditar escribiendo en una computadora, tomando una taza de te, escuchando decir cosas que no entiendes o que tal vez no sean de tu interés. Empecé a comprender que la felicidad es estar bien en todo momento. Por lo tanto no hay horas ni momentos mejores. Esos son parámetros que te limitan.   Lobo Blanco dice que la felicidad no es ver el mundo en una nube violeta o ver a Krishna o algún Ser Ascendido. Simplemente la felicidad es estar picando la verdura para el almuerzo o llevando a tus hijos al colegio.   Y si hay algo que afecte tu sensibilidad, simplemente “vuelas” o te elevas encima de ti y ves como las personas o circunstancias somos parte de un juego, en el que la sociedad desea que seas ama de casa imprescindible y tu pareja el funcionario exitoso y tus hijos los mejores del colegio o universidad. Quizá sea al revés pero te has dado cuenta que esa alegría de tu niñez, de tu juventud partió y que en vez de eso eres un ser muy serio, adusto que no deja de pensar porque sino dejas de ser importante…y éxitos@?   Lobo Blanco dice que vivas el día a cada momento y si hay algo por hacer, simplemente le dejas el trabajo a tu Nagual, que eres tu mism@. Es sencillo lo enfocas metro o metro y medio encima de ti y le invitas en voz alta a que se ocupe de solucionar esa situación que se presente.   Sinó entra en el sueño y repítele en voz alta antes de dormir que se haga su voluntad y no la tuya. Dile “Nagual mío lleva mi vida por donde encuentre la felicidad, que se haga Tu Voluntad y no la mía!”   Funciona, pero eso sí, antes de hacerlo recuerda cada hecho del día y si has errado en algo, rectifícalo en forma virtual en tu mente. Es un proceso de perdón que empieza desde ese día y nunca acaba, pero tiene sus beneficios. Entras en estados de felicidad cada vez más continuos.   Y te das cuenta que los samadhis, nirvanas y éxtasis místicos son cuentos de cada uno, y que es momento de que tu mism@ comiences tu historia sagrada.   Lobo blanco dice que no hay nada sagrado y todo es sagrado a la vez, todo parte de cómo es el juego en que estás jugando. Cómo te lleve tu Corazón a ese momento. Mi deseo es que te liberes de tanta falsedad forjada por siglos de siglos de creencias erróneas, religiones y publicidad de espiritualidad que no es tal…..empieza ya, te amo mucho y deseo eso para ti!   Si hay algo que lo que escribo que te afecte, lo siento, perdóname, te amo y muchas gracias.

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