Cuando el hombre se vuelva consciente del movimiento de sus propiospensamientos, verá la división que hay entre el pensador y el pensamiento,entre el observador y lo observado, entre la experiencia y el que la vive.
Descubrirá que esta división es una ilusión. En este momento sólo hay pura observación, que es percepción interna sin sombra alguna de pasado ni de tiempo. Esta percepción interna intemporal origina una mutación radical y profunda.

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