Muchas mujeres  (y también a los hombres les pasa), tras algún período de convivencia con su pareja, descubren que se trata de un impostor, alguien falso, que les estuvo engañando todo ese tiempo… a veces lo descubren tras algunos meses, otras después de varios años de vida juntos.

 

Por diferentes razones, no siempre pueden soltar de inmediato esta situación tóxica, una vez que se dan cuenta de ella. Pero si uno ya se ha decidido por una experiencia de vida saludable, es muy importante liberarse lo antes posible de la convivencia cotidiana con este tipo de personas.

 

Normalmente estas personas están enfermas. Padecen, por ej., de psicopatía  narcisista; de forma que se engañan a sí mismos, se creen totalmente su propia fantasía y por eso engañan a quienes los rodean con tanta habilidad. Esta es la causa por la cual no los descubrimos pronto.

 

Finalmente, debes saber o entender que no se trató de nada personal en tu contra,  recuerda sentir profunda y sincera gratitud con todo tu corazón hacia esa persona y experiencia negativas,  por todo lo que te enseñaron.  No hay rencor, sino gratitud por el aprendizaje obtenido a su lado; ahora ya sabes de qué manera no conviene andarse por la vida, también has aprendido a reconocer mejor este tipo de personas antes de siquiera pensar en iniciar una relación con alguien así, incluso aprendiste a convivir a su lado y sobrevivir, etc. El aprendizaje realmente ha sido muchísimo…

Ahora bien,  como ciertamente ya te habrás dado cuenta, todo lo que aparentemente sucede en tu experiencia de vida cotidiana es un reflejo fiel del estado de tus emociones y vibraciones internas.

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Así pues, reflexiona:   ¿qué cargo en mi interior, qué me hizo atraer y relacionarme con una persona como esa?   Si lo similar atrae lo similar ¿qué es lo que tengo que eliminar aquí adentro para que no me vuelva a suceder algo parecido externamente?

 

Lo más probable es que también estás viviendo con un impostor interno.

 

O bien, si tienes el reto de crear una experiencia de vida excelente para tu persona y/o para el mundo, pero no has logrado resultados, si has intentado de todo pero has sentido  frustración por no alcanzar los objetivos deseados en LOS HECHOS, a pesar de toda la buena actitud de que has sido capaz, es que hay algo en tu interior que no permite que en tu exterior se manifieste la plenitud, la riqueza, la excelencia, la felicidad y/o el triunfo continuo. Igualmente es que tienes al “adversario” dentro de ti mismo.

 

No solamente “duermes con el enemigo”, también desayunas, comes y cenas con él;  está ahí contigo durante tus horas de trabajo, mientras planeas y ejecutas proyectos; se mete entremedio de todas tus relaciones sociales, laborales, sentimentales, personales, etc.

 

Y está ahí porque es un parásito y le interesa robarte tu energía vital, especialmente energía negativa. Así que hará todo lo posible por infundir negatividad en tu mente, lo que provoca fallos en todos tus proyectos y relaciones.

 

Es enemigo especialmente del amor, pues el amor es veneno para él.

 

Y el fracaso en tus proyectos viene porque ya no está plenamente presente la principal causa del éxito en todo lo que te propongas:  el amor.

 

Como a todo parásito, no le importa dañar, enfermar, envejecer y hasta matar a su propia fuente de alimento, tu cuerpo y tu alma humana.

 

Es “el enemigo interior” que los sabios hebreos denominaron שָּׂטָן / Satán (adversario). Y da origen a lo que Eckhart Tolle denomina el “cuerpo del dolor”.

 

¿Qué hacer?

¿Cómo sacar de tu vida a este impostor?

 

«Persigue afanosamente al parásito y consigue su rendición. Cuando lo hagas, la mente amará al cuerpo y dejará de sabotear al amor», nos recomienda Miguel Ruiz en el capítulo 10 de su libro “La Maestría del Amor”, mismo que recomiendo estudiar y practicar pues ciertamente Maestría en el Amor es sinónimo de Maestría en Manifestación,  debido a que si el amor es unidad,  la mayor expresión del Amor es la Consciencia de no separación con todo lo que es,  como bien podemos apreciar en el siguiente extracto del mismo capítulo:

 

«…si miras con los ojos del amor, dondequiera que vayas sólo verás amor. Los árboles están hechos con amor. Los animales están hechos con amor. El agua está hecha con amor. Cuando percibes las cosas con los ojos del amor, puedes conectar tu voluntad con la voluntad de otro soñador, y entonces, el sueño se convierte en un solo sueño. Cuando percibes con amor te conviertes en uno con los pájaros, con la naturaleza, con una persona, con todo. Sólo así serás capaz de ver con los ojos del águila o experimentar la transformación a cualquier otro tipo de vida. Con tu amor te conectas con el águila y te conviertes en sus alas o en lluvia o en nubes. Ahora bien, para conseguir esto, necesitas eliminar todo el miedo de tu mente y percibir con los ojos del amor. Tienes que desarrollar tu voluntad hasta que se haga tan fuerte que sea capaz de captar la otra voluntad y convertirse en una sola, ya que haciéndolo así, tendrás alas para volar. O, si eres el viento, serás capaz de ir de aquí para allá, harás que desaparezcan las nubes y que brille el sol. Este es el poder del amor. Cuando satisfacemos las necesidades de nuestra mente y de nuestro cuerpo, los ojos ven con amor. Vemos a Dios en todas partes. Incluso vemos a Dios detrás del parásito de otras personas. En el interior de cada ser humano se encuentra la Tierra Prometida que Moisés ofreció a su pueblo. Esta tierra prometida se halla en el reino de la mente humana, pero sólo en la mente que es fértil para el amor, porque es ahí donde reside Dios. Si observas la mente humana corriente, verás que también es una tierra fértil, pero para el parásito que hace crecer las semillas de la envidia, del enfado, de los celos y del miedo. En la tradición cristiana se dice que después de que el arcángel san Gabriel anuncie la Resurrección con su trompeta, los muertos saldrán de la tumba para vivir la vida eterna. Esa tumba es el parásito y la resurrección es el retorno a la Vida, porque únicamente estás vivo cuando tus ojos son capaces de ver la Vida, que es el Amor [libre del parásito o impostor]».

 

Pero otra clave más profunda nos la da el mismo autor en su libro “El Quinto Acuerdo”:  escucha todo con atención, pero no le creas a nadie, ni siquiera a ti mismo.

 

Pues la voz que ‘habla dentro de tu cabeza’ es la del impostor, especialmente cuando los pensamientos son negativos.

 

Ciertamente, tampoco los pensamientos positivos y favorables son tuyos, pero puedes utilizarlos conscientemente para diseñar y manifestar la experiencia de vida que desees, aunque el factor del karma está operativo siempre obviamente.

 

 

Sin embargo, las herramientas más poderosas y específicas que he experimentado para deshacerme del impostor me las ha enseñado la mujer~medicina (o chamana).

 

Aún recuerdo aquella tarde cuando me dijo algo como:  “tienes que cargártelo o él te va a cargar a ti”.

 

Y yo sabía que tenía toda la razón, porque tal como concluí en 2013 cuando viajaba por la India:  la verdad última no es la verdad completa. Es decir:

 

Para experimentar una vida de plenitud, no basta la auto-realización del Ser (“alcanzar” la iluminación, reconocer nuestro verdadero ser, comprender quienes somos en verdad), también hay que realizar la Maestría en Manifestación, vivir la misma alegría del ser ‘en la Tierra como en los Cielos’ sin intentar huir del mundo en una meditación profunda (Mahasamadhi).

 

Y para ello, el obstáculo es el impostor, o “instalación foránea”, como denominó Carlos Castaneda al parásito, que analizado desde el punto de vista de la psicología académica (que no reconoce la realidad de entidades metafísicas)  se constituye como un sistema de creencias patológicas.

 

Pero bien se trate de un ente oscuro o conjunto de entidades, o de un sistema de creencias, o una combinación de todo ello,  es menester limpiarnos, erradicarlos de nuestro cuerpos mental, energético y físico,  para fluir libremente sin esas cargas y, como debe ser, tener el pleno control de nuestra consciencia.

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